El Comité técnico de Explotación de túneles de carretera de PIARC ha considerado necesario profundizar en los aspectos relacionados con el comportamiento de los usuarios en los túneles, tanto en situación normal como de incendio, y aportar dicho conocimiento para la elaboración de recomendaciones aplicables al proyecto y explotación de los túneles.
Este conocimiento del comportamiento humano es decisivo para actuar en consecuencia en cuanto a:
El conjunto del túnel, incluida la gestión de su explotación, juega un papel importante en la seguridad, ya que determina lo que los usuarios vean o como puedan responder, tanto ante situaciones normales como de incendio. El tipo de normas de circulación, su cumplimiento por parte de los automovilistas y el grado con que se esfuerzan para ello, influyen significativamente en el nivel de seguridad del túnel. Juegan también un papel importante las características de los vehículos y las de las cargas que transportan.
Se podrían considerar medidas adicionales (respecto a las condiciones mínimas definidas por la Directiva UE) a la hora de tener en cuenta en la seguridad de los túneles, el factor humano y el comportamiento de los conductores. En este marco, el presente capítulo se centra en la interacción entre el conjunto del túnel y los usuarios, proporcionando información adicional sobre su relación con los equipos de explotación y de emergencia.
Las conclusiones principales en lo que a los usuarios se refiere son que (ver detalles en el Apartado Usuarios):
En lo referente al explotador del túnel y a los equipos de emergencia, también se puede concluir que es de la mayor importancia tanto para el equipo de explotación (ver detalles en el Apartado Explotador) como para los servicios de emergencia (ver detalles en el Apartado Equipos de emergencia):
El proyecto para un uso óptimo desde el punto de vista humano deberá tener en cuenta la evaluación de las habilidades de las personas y sus limitaciones, y la garantía de que los sistemas y los procesos resultantes en los que intervengan las personas se conciban siendo coherentes con las habilidades y limitaciones que se hayan identificado. Dichas cualidades se refieren a los procesos físicos, cognitivos y sicológicos que afectan a la percepción, al tratamiento de la información, a la motivación, a la toma de decisión y a la ejecución de la acción.
Las recomendaciones generales se recogen en el Apartado Recomendaciones generales.
Fig. 3.0-1: Salida de emergencia
El presente Capitulo del Manual ha sido redactado por Marc Tesson, miembro asociado del comité C4 (Francia) y coordinador del grupo de trabajo nº 3 "El comportamiento de los usuarios del túnel".
Evert Worm (Países Bajos), anterior coordinador de ese grupo de trabajo, que ha contribuido en la traducción del texto al inglés.
Didier Lacroix (Francia), anterior Presidente del comité, que ha realizado la traducción al francés.
Rafael López Guarga (España), miembro del comité C4 que a su vez ha efectuado la traducción al español.
Fig. 3.3-1: Ejercicio de seguridad en un túnel con los bomberos
Los equipos de emergencia susceptibles de ser movilizados para intervenir en el túnel evidentemente necesitan tener la formación general requerida para ayudar a la gente y luchar contra el fuego en cualquier sitio de la infraestructura. Los túneles son espacios confinados en los que una crisis o un incendio pueden complicar muy rápidamente las condiciones de intervención. Por tanto y por encima de todas sus habilidades técnicas, los bomberos necesitan estar formados específicamente para intervenciones de este tipo. Esta formación tiene que enseñarles los conocimientos técnicos sobre comportamiento y capacitarles para actuar adecuadamente en las situaciones complejas que deben afrontar en un túnel. Este conocimiento técnico es particularmente crucial para los responsables de los equipos, que tienen que ser capaces en cualquier circunstancia de adaptar, si fuese necesario, los métodos operativos previstos inicialmente. Para el ejercicio de su misión, es decisiva una buena coordinación con el operador del túnel, lo que requiere una meticulosa preparación, el seguimiento y la aplicación de los planes de intervención, los ejercicios de seguridad y las enseñanzas adquiridas con la experiencia.
En el caso de túneles transfronterizos, conviene prestar atención en la necesidad de colaboración entre los dos países, con el fin de asegurar una perfecta coordinación entre los equipos de emergencia en situaciones críticas.
Fig. 3.3-2: Ayuda a los usuarios en un refugio
Con respecto a los equipos de rescate, en el Informe técnico 2008R03 "Gestión de la coordinación entre el explotador y los servicios de emergencia en túneles de carretera" se destacan los siguientes aspectos:
En este apartado se incluyen recomendaciones generales para quienes tengan en cuenta el factor humano a la hora de proyectar un túnel nuevo o de adecuar uno existente. Su objetivo no es relacionar las principales recomendaciones técnicas recogidas en los informes de PIARC en relación con la influencia del factor humano en la seguridad, sino que trata de resumir las principales recomendaciones metodológicas a aplicar cuando se desee prestar especial atención a estos aspectos.
Desde este punto de vista merecen subrayarse las tres siguientes:
La primera de ellas concierne en particular al diseño de túneles nuevos, para lo que es fundamental tenerlo en cuenta desde el primer momento de los estudios. Ello debiera permitir considerar los principales factores que condicionan el comportamiento de los usuarios en los túneles de carretera. Entre éstos se pueden mencionar:
La segunda concierne a tener en cuenta los trabajos llevados a cabo en el campo de la integración de los factores humanos y organizativos con respecto a la seguridad y trata principalmente de utilizar los conocimientos adquiridos hasta el momento en materia de seguridad vial en general, y de evacuación en situaciones críticas en particular. Ello puede concretarse de dos formas: bien por las lecciones aprendidas en los trabajos desarrollados en este campo (por ejemplo recomendaciones de PIARC), o bien implicando en el proyecto a especialistas en psicología. La conveniencia de participación de estos expertos merece ser considerada, tanto para el diseño de túneles nuevos como para la renovación de los existentes. Evidentemente ello no se aplica más que en los proyectos más importantes con características particulares (túneles transfronterizos y/o túneles especialmente largos, túneles de dimensiones reducidas, etc.).
En este tema, y tal y como ya se ha hecho en infraestructuras a cielo abierto, es necesario ser muy prudentes antes de aplicar una solución técnica que a primera vista parezca satisfactoria. Las lecciones aprendidas de incidencias reales o de los numerosos ejercicios realizados en túneles, muestran en efecto que las opciones técnicas efectuadas por ingenieros especialistas en el campo de los equipamientos y la seguridad no siempre son las más apropiadas desde el punto de vista del comportamiento del usuario.
Independientemente de la posible implicación de especialistas en psicología, es necesario efectuar consultas a todos los actores que han de estar implicados en todas las fases. En particular, los servicios de intervención deben de estar estrechamente vinculados en el diseño de los equipamientos de seguridad (debe prestarse especial atención a los destinados a la autoevacuación de los usuarios).
La tercera recomendación se refiere a las pruebas y ensayos necesarios para validar opciones innovadoras cuando éstas sean deseables. Ya se ha aprendido mucho sobre lo que hay que tener en cuenta en relación con el comportamiento humano. Se invita a los proyectistas a tener en cuenta el factor humano una vez hayan adoptado todas las medidas de seguridad precisas en el túnel. Cuando se considere necesario desarrollar medidas innovadoras no deben descuidarse las fases de ensayos previos (de laboratorio, prototipos, etc.), ni las pruebas in situ. Sería muy útil que estas pruebas se llevasen a cabo con el apoyo de expertos de humanidades. Su objetivo será la validación de las medidas de innovación propuestas, antes de su implantación.
Como conclusión general no se puede más que recalcar la necesidad de mostrar mucho pragmatismo y humildad en este campo. Un principio básico consiste en preferir soluciones simples e intuitivas siempre que sea posible, en línea con lo que se hace habitualmente en la práctica en condiciones a cielo abierto. Este tipo de enfoques aseguran que las medidas implementadas puedan ser correctamente comprendidas y adoptadas por los usuarios.